Pensaba que sería mucho más caro
Así ponemos el precio de una expedición en Altura: primero diseñamos el mejor viaje posible y solo después calculamos el coste. El precio es la consecuencia.
Varias veces al día me pasa lo mismo
Alguien me llama, hablamos de la expedición a Nepal, y en algún momento suelta la frase:
«Pensaba que sería mucho más caro.»
Y a mí, no te voy a mentir, me hace ilusión cada vez.
Bien.
Te cuento cómo ponemos los precios, porque no es como te imaginas.
El precio no es el punto de partida
No intentamos ser los más baratos del mercado. Tampoco los más caros.
Hacemos otra cosa.
Primero diseñamos el mejor viaje que somos capaces de imaginar. Como si fuéramos nosotros los que vamos a subir. Y ojo, nosotros hemos estado arriba: picos de más de 7.500 metros, expediciones por medio mundo.
Así que cuando montamos una expedición, la montamos como la querríamos para nosotros. Sin recortar por donde no se recorta. Sobre todo en seguridad.
Y después —solo después— calculamos lo que cuesta ofrecer eso.
El precio no es el punto de partida. Es la consecuencia.
Por qué te cuento esto
Porque cuando alguien me dice que pensaba que sería más caro, no me está hablando de dinero.
Me está diciendo que percibe el valor real de lo que hacemos. Y de eso va todo esto.
Si quieres ver qué expediciones organizamos —y lo baratas que te van a parecer para lo que son—, échales un vistazo aquí:
Un abrazo, Alberto
Pd. Soy muy consciente de que un viaje así cuesta una pasta. Es un esfuerzo de tiempo y de dinero para casi cualquiera, y no lo olvido nunca. A lo que me refiero es a otra cosa: me alegra que, cuando alguien ve lo que hay dentro, deje de parecerle caro.